Crónica_Otra economía está en marcha

Autor: Pablo Alberto Videla

La organización sin ánimo de lucro, Economistas sin Fronteras organizó el pasado mes de abril unas jornadas de encuentro y reflexión sobre el modelo económico actual. Entre los y las asistentes, encontramos una mayoría de jóvenes economistas y diferentes representantes de la sociedad civil preocupadxs por la necesidad de repensar los conceptos y los pilares tradicionales de la economía.

Si bien la autocrítica no es algo a lo que nos tengan acostumbrados lxs economistas, durante los mencionados dos días fueron muchas las voces que cuestionaban el crecimiento económico, los indicadores tradicionales y las instituciones actuales.

La primera jornada, comenzó con la exposición del presidente de la Society for International Developement (SID) Stefano Prato. En su exposición presentó algunos de los temas que se analizarían en la siguiente jornada, destacando cuestiones como la pérdida de soberanía de los Estados, la pérdida de democrácia y la captura del gobierno por parte de las grandes empresas. Éstas son sólo algunas de las principales claves para entender la degeneración económica que estamos sufriendo. En el centro de su tesis situaba la necesidad de terminar con el miedo y la violencia, para acabar con la soledad que nos acecha y no nos deja ver el malestar propio y de nuestros vecinos. Por último, destacaba la necesidad de unos derechos humanos reales y una integración, también real, de los más desiguales y pobres para evitar un nuevo conflicto global. Donde el crecimiento de los países más desarrollados se basa en rentabilizar las diferencias de salarios y derechos de los más pobres.

Para acabar el primer día el grupo de economistas “Econoplastas” aportaron, en tono cómico, una profunda reflexión sobre las expectativas y la especulación económica. En su cuento, como en la vida misma, narraron la historia de una joven lechera que antes de vender su leche ya soñaba con una explotación lechera, una granja de cerdos y un imperio ganadero hasta llegar a un complejo entramado de sociedades pantalla en paraísos fiscales.

Como era de esperar, las reflexiones no acabaron en la sala de exposiciones de Medialab, sino que se trasladaron a los bares de la zona de Lavapies al final de la jornada. Momento en que entraba en escena la segunda parte del aprendizaje, las reflexiones personales más informales. Es de agradecer que la mayoría de los y las asistentes estuviéramos en el mismo albergue, un factor que nos ayudó a interrelacionarnos y compartir experiencias personales. En búsqueda de un bar, donde poder cenar, asistimos a interesantes reflexiones sobre la necesidad de un mayor asociacionismo estudiantil crítico y de cómo las facultades de economía estaban siendo invadidas por la estadística y la econometría, dejando de lado la historia económica y el pensamiento económico. A pesar de que casi todos coincidíamos en la necesidad de retomar el pensamiento político, el poder político de los Estados y a los y las “expertas” solo para los pequeños detalles y no para gobernar, la gran masa se fue dividiendo.

Rápidamente, después de escoger el bar, las diferencias regionales se hicieron evidentes, y pasamos de comentar las fiestas de nuestros pueblos al creciente independentismo catalán, el sistema foral y la importancia de mantener nuestras culturas locales. Como era de esperar, no faltaron las cifras pero tampoco la gran conclusión; todo depende…

El sábado

El segundo día de las jornadas comenzó por todo lo alto. Estaban programadas cuatro mesas de debate para tratar la relación entre la economía y el poder, perspectivas ecológicas, perspectivas locales y la importancia de los movimientos sociales en un mundo global.

El primer turno, correspondió a Itziar Ruiz-Giménez, José Medina, Ignacio Martínez y Víctor Alonso Rocafort. Entre lxs cuatro, describieron por partes las claves para entender el nuevo desarrollo global al que nos enfrentamos y sus consecuencias políticas. Nos recordaron la necesidad de ver y estudiar el mundo actual desde diferentes perspectivas, donde cada una nos da un matiz diferente y enriquecedor. Aun así, una perspectiva etnocentrica de las naciones estado, una visión neo-marxista, donde observamos las relaciones de capital-Estado siguen evidenciando la existencia de grandes empresas que acaparan el poder, una sociedad racionalista y egoísta que no es capaz de cuestionar el statu quo. Sin olvidar, que la raíz ideológica neoliberal también está detrás de todas las instituciones y evidentemente de los acuerdos que se logran, como la agenda 2030. Una agenda que sienta precedentes en cuanto a admitir la degradación del medioambiente, pero que también deja una falsa sensación de igualdad en las negociaciones. A modo de cierre de esta primera mesa redonda se ponen en duda las verdaderas capacidades democráticas actuales, recordando que en realidad el poder político no está en las instituciones, sino en los grandes capitales, que saben cómo transformar su capital en un marco legal que les proteja y beneficie. De hecho, como ciudadanos/as vemos como cada día nuestros derechos se restringen, aumentan las barreras de entrada a la política y crece la soberbia de una oligarquía, que no deja de repetir que los pobres no tienen nada que decir.

Comienza el primer descanso, son muchas las sonrisas y también los comentarios sobre la pasión de los ponentes, la claridad de las ideas y ya sin más, nos levantamos en busca de un café, con los amigos que acabamos de hacer. Las ponencias han sido intensas pero esperamos con ilusión las siguientes. Otra vez, se repiten las presentaciones, de dónde venimos, qué hemos estudiando y evidentemente, a dónde iremos a cenar.

Volvemos corriendo a la sala de ponencias, esta vez nos espera Oscar Carpintero y Maria Eugenia Rodriguez Palop para plantear dos modelos, o quizás dos concepciones económicas básicas, que hemos ido olvidando con el paso del tiempo y la abundancia de los bienes materiales. En primer lugar, Carpintero nos recuerda la importancia de volver a incluir el medioambiente y todos los efectos que genera nuestra actividad en la economía. Ya que, por una dificultad cuantitativa y evidentemente unos altos costes para las empresas hemos relegado las cuestiones ambientales y las hemos catalogado como meras “externalidades” o peor aún, unos efectos colaterales del crecimiento económico. Es un gran llamamiento a la responsabilidad como consumidores y productores para recordarnos que la producción material está poniendo en juego nuestro propio entorno y además no es la garantía del bienestar, ni mucho menos de la felicidad. En la misma línea, Rodríguez Palop nos recuerda que la “racionalidad” que nos vende el marco económico actual, no se encuentra nada más que egoísmo y que hace falta repensar las normas y gestión de los bienes comunes. Para esto, es vital repensar la propiedad privada, pero también que se nos garantice un sistema democrático real, justicia social e impulsar el municipalismo y la integración ciudadana en el proceso de cambio.

Entre lamentaciones por la ausencia de una de las ponentes, nos levantamos rápidamente para ir a buscar un bar donde comer, pero esta vez ya no hay tanto tiempo para reflexiones profundas. Todos tenemos preferencias diferentes: el precio, los platos del menú o la ubicación. Sin embargo, no tardamos en encontrar el sitio ideal, con sillas diferentes, opciones vegetarianas y unas bonitas flores sobre las mesas. Sin duda un bar ecofriendly, del que otra vez tenemos que salir corriendo para no llegar tarde a las últimas conferencias.

Las energías ya no son las mismas que a primera hora de la mañana, estamos cansados y nos hubiera gustado poder seguir hablando con el cafecito en la mano un rato más. Esta vez nos espera Pablo Martinez y Carlos Sánchez Mato. Sin duda aportan un punto de vista conocido, pero el formato de dialogo, se transforma en una charla, que se hace más amena y nos acaba metiendo otra vez en materia. Las ideas son simples, parecen de manual. El Estado tiene pocas tareas y tiene que recuperarlas, no puede ser que sigamos creyendo en que el Estado no es capaz de administrar los servicios públicos. Porque al fin y al cabo, si no lo hace ¿para qué esta?

Se presenta la última mesa, esta vez sobre los movimientos sociales en un mundo global, a cargo de Erika González, Iolanda Fresnillo y Ricardo García Zaldívar. Las reflexiones vuelven a poner en evidencia el carácter internacional de las empresas y evidentemente el daño que éstas pueden provocar de forma directa o indirecta. Dejan claro la necesidad de instituciones supranacionales que tengan un poder suficiente para castigar a las empresas que incurren en delitos contra el medioambiente, los derechos humanos e incluso la explotación de los trabajadores/as alrededor del planeta. En ningún caso afirman que sea una tarea fácil, pero está claro que se necesita poner algún tipo de control a los capitales transnacionales y recuperar el derecho internacional. Por otro lado, como si no fuera poco para los países pobres tener que someterse al poder las grandes empresas, también vemos como se tienen que someter a la presión política de los países desarrollados a través de la deuda pública. Intentan dejar claro que la deuda es un instrumento más de presión, que conlleva la pérdida de soberanía. Está claro que una de las mejores formas de salvarse de esta situación es no endeudarse, pero como herramienta de presión para evitar la malversación de fondos y el endeudamiento ilegitimo, proponen las auditorias ciudadanas de la deuda. Un elemento clave para la ciudadanía, como forma de juzgar la calidad de las instituciones y de presionar al gobierno para un endeudamiento razonable y sostenible. Para acabar las jornadas, volvemos a retomar temas de gran actualidad, como son los paraísos fiscales y la necesidad de una regulación tributaria global. Además de volver a los viejos temas, de cómo hemos perdido la batalla ideológica y nos estamos dejando vencer por una dinámica egoísta y materialista que nos lleva a un desarrollo económico, que parece estar muy lejos del desarrollo humano.

El final es agridulce, como siempre, y está lleno de despedidas y agradecimientos. Sin embargo, otra vez salimos en busca de una buena cena. Tenemos la ocasión de ver Madrid de noche y en todo su esplendor. Al final parece que el bar escogido vuelve a ser el ideal, esta vez, el suelo pegajoso y los papeles amontonados junto a la barra nos confirmaban que estábamos en el lugar adecuado. La deformación profesional nos vuelve a los temas de siempre: el impago de la deuda y el fracaso de las grandes organizaciones supranacionales, para acabar soñando con Eduardo Galeano y el realismo de Gabriel García Márquez. Es obvio que pasan las horas, la charla va y viene y sin darme cuenta ya son las siete de la mañana y estoy sentado en el tren de vuelta a casa.

La melancolía de volver se mezcla con la alegría de haber vivido una experiencia integral, con debates, nuevas ideas y también nuevos amigos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.