Diversas propuestas para construir un futuro mas equitativo y sostenible

¿Qué transiciones son necesarias para construir una economía al servicio de la vida? Entorno a esta pregunta se generó toda una serie de propuestas y estrategias en el trascurso de “V Laboratorio de economía y paz, derechos humanos y empresa vasca” que Gernika Gogorauz llevó a cabo en colaboración con EhuGune, REAS Euskadi, Economistas sin Fronteras y la Coordinadora de ONGD de Euskadi el pasado 23 de mayo en Bilbao

La primera propuesta que se comentó fue: “la empresa ciudadana” donde Amaia Unzueta, de Alboan, identificaba como ciudadana a aquella empresa que se la entiende como parte de la sociedad y, además, la sociedad la reconoce como miembro de ella misma. Es desde ese reconocimiento que la empresa participa en la sociedad y con su proyecto empresarial se la reconoce el derecho al debate público sobre temas como: ¿Qué es lo común?, ¿Qué esto del bien común?, ¿Cuál es la vida buena?. La empresa ciudadana contribuye a ese bien común, afronta los retos sociales y ambientales, siendo responsable de sus obligaciones e impactos que generan a nivel local y global. Y, además, está centrada en mi territorio.

Para que las empresas puedan comportarse así, deberemos impulsar ecosistemas de innovación y construcción colectiva en el territorio. Y no solo es la empresa la que tiene que transitar y cambiar, sino que los diferentes agentes, la ciudadanía, con nuestras opciones de consumo, las instituciones públicas deberán apoyar unas formas de producción más sostenibles, etc., Debemos favorecer los procesos de cambio colectivo de género para contribuir y así sean organizaciones habitables. Incidiremos sobre el marco regulatorio y las políticas públicas.

Otra transición que se pretende es la de establecer diques de contención para hacer frente a la impunidad de las empresas trasnacionalizadas, tal como lo cuenta Gonzalo Ortiz de Zarate, del Centro Vasco de Empresas Trasnacionales y Derechos Humanos, contra lo que llama el poder corporativo y la actividad económica trasnacionalizada como consecuencia de esa actividad de las grandes trasnacionales, que operan en el marco legal de esas estructuras societarias con grandes cadenas de suministro, de contratas, subcontratas, etc. Para ello, impulsan marcos regulatorios inequívocamente públicos y con un alto nivel de exigencia frente a esa actividad económica o empresarial trasnacionalizada o internacionalizada, para que aquí, desde la CAPV, poner los mayores limites posibles a ese tipo impactos en materia ecológica, cultural, social, laboral, política, etc. o sobre los derechos humanos que puedan producirse.

Susana Larrea (SPRI) explica la necesidad de contar con las mujeres en la industria para favorecer la competitividad. Pero que la realidad es la contraria, cada vez hay menos mujeres en carreras técnicas. El 55% de las personas que están en la universidad son mujeres y sin embargo las que están en la industria solo alcanzan el 20%. Como aportación para el cambio comenta que convendría actuar en estas tres lineas:

1) Que todos los datos de la actividad industrial estén desagregadas por genero para ver bien cual es evolución de la mujer en la industria

2)-Fomentar y dar a conocer la industria como algo más atractivo y no la imagen que puedan tener,. Se sigue pensando en la industria manufacturera antigua de taller sucio. Ahora las nuevas máquinas y la digitalización han creado industrias limpias, sostenibles, digitales y eso es lo que tenemos que trasmitir

3)-Crear referentes femeninos, que ellas vean que ya hay mujeres en la industria y que realmente quieran copiarlos.

Para Iñigo Arbiol (Universidad de Deusto) el rol de la academia es la investigación y la docencia. Y para enfocarlo en esa economía de paz tienen tienen tres desafíos:

a) Que habitualmente se plantean misiones muy grandes pero luego en la acción a veces se nos escapa de las manos.

b). La unidireccionalidad, a menudo pocas de ellas suceden en bidireccionales entre los colectivos que conforman la comunidad universitaria. Eso empobrece las soluciones que podemos dar en esas transiciones

c). La universidad tiene que ser acto social con impacto que no vaya de los 18 a los 25.

Además, llevan décadas compartimentando las disciplinas, que con los años de formación produce en las personas que egresan sensibilidades distintas, especialidades a veces excluyentes, porque no se han sabido trasmitir que los Derechos Humanos son una transversalidad. Eso genera sentidos del deber distinto: los estudiantes que egresan en el ámbito de la empresa tienen el sentido del deber de crear riqueza, es fundamental para una sociedad. Y otras personas tienen sentido del deber de generar políticas de cohesión social, integración colectiva, etc. Entonces, cuando se tienen que encontrar, como sucede ahora, cuesta que se encuentren, porque ni siquiera hablan en el mismo idioma.

Bueno la respuesta a este reto, dice Iñigo Arbiol, evidentemente es crear modelos de docencia, «nosotros estamos intentando crear programas de docencia que no excluyan sino que busquen intersecciones de conjuntos donde se encuentra lo privado y lo público, donde se encuentra esa intersección para poner en valor cuando se encuentran y crecen conjuntamente. Tenemos que descompartimentar, desdisciplinarizar, y transdisciplinarizar los conceptos»

Para Terese García Ortiz (Euskalit), en las empresas vascas básicamente hay tres resto fundamentales, y por tanto se enfrenten a tres transiciones: la parte digital, el tema del medio ambiente y por otro lado estaría la transición social. El tamaño medio de la pyme vasca no llega a las 20 personas, y por tanto esas empresas tienen muchas necesidades legislativas que cumplir tanto en tema de igualdad, tema de biliguismo, medio ambiente, etc.

Terese cree que en estos momentos el reto fundamental de las instituciones vascas en conjunto es la simplificación. Dice que tenemos todas esas políticas, todos esos referentes y lo que necesitamos es que las empresas, las organizaciones en su conjunto, las vean como algo asequible, algo simple, pues son retos complejos pero nadie puede quedar atrás, eso es importante.

Helena Orella (Bolton Food) explica que cuando hablamos de transición en tema de «derechos humanos y empresa», hay una palabra clave que es el tema de los impactos. Dice que es muy difícil garantizar los derechos humanos en una empresa si no conocen los impactos que causan a lo lardo de toda su cadena de suministro a lo largo de todo el proceso de producción. Por ello es muy importante saber que es lo que ocurre en toda su cadena de suministro, para así poner verdaderos sistemas de gestión de derechos humanos dentro de las empresas. Esto lo pueden llevar los Departamentos de Sostenibilidad pero si a las personas que trabajan estos temas no se las incluye en los Consejos de Dirección, o no tienen un mandato de arriba diciendo que tienen que estar muy cerca de Compras , que tienen que estar cerca del Área Financiera, esto es muy difícil. Si se quiere seguir siendo empresas sostenibles económicamente, que generen beneficio para seguir invirtiendo y seguir generando riqueza, o demuestran que otra forma de hacer negocio es posible o esto no se va a poder sostener.

Cuenta que el camino que han seguido en su empresa para hacer este análisis de impacto en los derechos humanos de la cadena de suministro, ha sido en alianza con todos los actores del sector, así como con toda la parte medioambiental, que la trabajan con WWF y con GreenPeace que les ayudan a evaluar todos los impactos medioambientales. En cuanto a la parte de derechos humanos, la están trabajando con Oxfam. Comenta que se necesita saber las causas reales de los impactos que están generando para poder establecer las medidas y poner más de esas medidas para prevenir, evitar y mitigar esos impactos. Y todo esto lo hacen en alianza, pues son temas muy complejos. Dice que es un camino que no pueden recorrer solos y por lo tanto en esos análisis de impacto han involucrado a todos actores: ONG, sindicatos, autoridades locales, nacionales, otros actores del sector. Y que se han esforzado muchisimo para incluir a la competencia en todos esos análisis de impacto.

Y he aquí algunas de las propuestas y estrategias, que los participantes presentaron para intentar contribuir a la construcción de un futuro mas equitativo y sostenible. Al termino del debate finalizó el “V Laboratorio de economía y paz, derechos humanos y empresa vasca” que Gernika Gogorauz llevó a cabo en colaboración con EhuGune, REAS Euskadi, Economistas sin Fronteras y la Coordinadora de ONGDs de Euskadio el pasado 23 de mayo en Bilbao.

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