El cambio de paradigma será desde el cambio desde lo plebeyo, desde lo local y lo sincero. Javier Cuellar

Javier Cuellar de Sevilla comparte con nostras sus reflexiones sobre la charla de Eduardo Gudynas.

La ponencia de Gudynas me pareció la más interesante, además de ser la indicada para abrir las jornadas, ya que te ofrece la oportunidad de cambiar la cosmovisión y te hace enfocar el resto de charlas desde un punto de vista mas abierto. Se centraba principalmente en el cambio de paradigma, pasando de una sociedad desarrollista, que basa sus principios en el aumento del PIB sin tener en cuenta otros factores tangibles e intangibles, una sociedad mercantilista que lo monetiza todo y lo reduce a meras cifras económicas, con las connotaciones que eso conlleva; a otro enfoque social que se centra en el bienestar de las personas y en el respeto al medio ambiente.

Dentro de este enfoque se tocaron infinidad de temas, centrándonos sobretodo en el Club de Roma y los enfoques post-malthusianos, en contraposición de las posturas neoclásicas de desarrollo sostenible. Salió el tema del decrecimiento, aunque personalmente no me entusiasma el concepto ya que sigue manteniendo el debate en una línea argumental que gira alrededor de un falso dilema sobre si debemos crecer o no.

Otro de los temas principales que se tocaron fue como generar propuestas para hacer atractiva a las masas las nuevas posturas y enfoques económicos. Eduardo defendía que para crear hegemonía era necesario aportar propuestas desde las estructuras políticas clásicas, ya que el declive de las partidos que podemos denominar de izquierda se debe a una ausencia propositiva que atraiga a la suficiente gente. Este es el principal punto en el que discrepo con el ponente, ya que él no hacía una distinción clara entre discurso y contenido. En mi opinión para crear hegemonía desde un punto de vista partidista es necesario recurrir al discurso, quedando el contenido en un segundo plano. El problema que nos encontramos es que es difícil hacer que las personas se sientan identificadas con un discurso político emergente cuyas estructuras son muy diferentes a las identidades políticas clásicas, es decir, el nacionalismo y la lucha de clases. Además se añade el agravante de que la identidad más interiorizada en la sociedad a todos los niveles es el nacionalismo, el cual suele relacionarse con la derecha y que parece bastante incompatible con una visión cosmopolita de la propia sociedad. Entonces, ¿es realmente factible convencer mediante el discurso en un sistema partidista? Y aún mas importante, ¿es legítimo? El uso del populismo (entendiéndolo como la definición que le otorgaba Laclau) conlleva ciertas externalidades como poner en segundo plano el ejercicio de la libre voluntad de las personas en su sentido más puro. Por esas razones no veo factible que viniendo de las instituciones sea posible el cambio de paradigma, sino que lo factible es el cambio desde lo plebeyo, desde lo local y lo sincero. Así se dan muchas más oportunidades de visibilizar las bondades que conllevan el cambio de cosmovisión y de modelo, haces a la gente participe del cambio para que lo sientan como propio, sin necesidad de otorgarles identidades que refuercen cualidades exógenas de forma paternalista, sino que así mismo promueves el empoderamiento de la propia sociedad y lo haces mucho más consistente a lo largo del tiempo.

A pesar de las pequeñas discrepancias, la ponencia me pareció muy enriquecedora a todos los niveles y muy recomendable para abrir la mente a nuevos enfoques.

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