El capital en el siglo XXI

Autor de la reseña:  Carlos Lázaro

   Se trata de una obra muy minuciosa y basada en investigaciones muy exhaustivas observando desde una visión multipolar (ciencias sociales, historia, economía y política) el papel que el capital privado ha ejercido desde principios del S.XVIII hasta los albores del S.XXI. Se observa una evolución coherente a lo largo de este periodo con la única excepción del siglo XX muy marcado por las dos guerras mundiales periodo en el que la influencia del valor trabajo estuvo equiparada con la del capital, muy influenciado sin duda por un escenario de crecimiento en la producción derivado del esfuerzo bélico (dos guerras mundiales) y la reconstrucción.

Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX se ha retomado la tendencia hacia una preponderancia del factor capital en los valores de ingreso nacional en todos los países analizados, habiéndose recuperado el valor del conjunto del capital como 6 veces el ingreso nacional, valores que existían en el principio del siglo XX. Es cierto que la estructura del capital ha evolucionado desde una sociedad de rentistas, poseedores de tierras y acciones de empresas a una sociedad de poseedores de bienes inmobiliarios urbanos y activos financieros pero la transmisión hereditaria de los capitales ha hecho que se haya creado una enorme desigualdad en donde un muy pequeño porcentaje de la población, el 1% más rico, posea una cantidad desproporcionada de la riqueza mundial.

  • Autor del libro: Thomas Piketty

     

  • Editorial: Fondo de Cultura Económica

  • Fecha publicación: 2015

  • Páginas: 679

Según el análisis del autor, durante el S.XXI, el crecimiento de los capitales con una rentabilidad media histórica del 4-5% (6-8% para los milmillonarios) hace que, en unas condiciones de bajo crecimiento estimadas en 1,5% (combinación de crecimiento productivo y demográfico), pueden elevar explosivamente la relación capital/ingreso mundial hasta cotas insostenibles, el equivalente al monopolio mundial de la riqueza en manos del 0,1% de la población) con el riesgo social y político que ello conllevaría, al exacerbarse las desigualdades.

La solución aportada por el autor es que solo un «impuesto anual progresivo sobre el capital mundial» puede regular la situación, haciendo que sea la riqueza quien financie la economía, la transición ecológica y el estado social del bienestar en todo el globo. Su propuesta es establecer tasas limitadas a 0.1 o 0.5% anual sobre los patrimonios de menos de un millón de euros, de 1% para fortunas entre uno y cinco millones de euros, de 2 a 5% para aquellas de entre cinco y diez millones de euros, o 10% anual para las fortunas de varios cientos o miles de millones de euros. Previamente habría que hacer un colosal trabajo para establecer con precisión un mapa de la riqueza (familiar, institucional y corporativa).

Piketty da la solución, otra cosa es resolver la forma de hacerlo, porque obviamente, esto no va a ser fácilmente aceptado por los afectados que harán todo lo posible para eludirlo. No obstante hay que valorar el proceso de razonamiento que ha realizado el autor a lo largo de los cinco capítulos del libro

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