El mundo está abocado a cambiar por Aurelio García de Granada

Aurelio García de Granada nos hace una exposición sobre la intervención de Luis González Reyes de la mesa "Repensando nuestro modelo de sociedad"

El pasado sábado 6 de mayo, Luis González Reyes, miembro de Ecologista en Acción, expuso ante los asistentes a las jornadas de Otra Economía Está en Marcha el cambio civilizatorio al que la humanidad se enfrenta desde una perspectiva ecologista.

Dicha intervención no deja de ser controvertida por su oposición a los modelos sociales, económicos y medioambientales dominantes. No obstante, el ponente solamente dio voz a muchas de las protestas que se vienen dando desde hace tiempo y que demandan una visión diferente de nuestro mundo, dada la insostenibilidad de los planteamientos actuales.

Así, hemos de tener en cuenta que vivimos en un mundo que impone límites a la especie humana y a sus actividades, luego es importante concienciarse de que en un mundo limitado no se puede conseguir un crecimiento económico ilimitado.

Hasta el momento, uno de los pilares primordiales de dicho crecimiento ha sido el uso de materias primas y combustibles de fácil acceso y un costo reducido. Pero esta situación está llegando a su fin, pues la producción de petróleo alcanzó su cúspide hace relativamente poco o, dicho de otro modo, el petróleo que se está comenzando a extraer es de peor calidad y mayor costo, pues se extrae mediante fracking, a partir de arenas bituminosas o son petróleos extrapesados, de aguas ultraprofundas o del ártico. Pero éste no es el único caso, pues lo mismo le ocurrirá en los próximos años al gas, al carbón y al uranio.

Por otro lado, la apuesta por otras energías más respetuosas con el medioambiente, aunque es necesaria y es la apuesta del futuro, no es capaz de conseguir el rendimiento que han venido consiguiendo las fuentes de energía anteriormente mencionadas. Así, ni las renovables, ni la nuclear, ni los hidrocarburos no convencionales, ni la combinación de todas ellas son capaces de conseguirlo. Éstas, en la actualidad, no son más que energías complementarias que permiten reducir el consumo de otras fuentes así como el impacto sobre el medioambiente. Todo ello viene motivado por las propias características físico-químicas de las energías alternativas.

Igualmente, resulta relevante poner de manifiesto los estudios sobre huella ecológica que se vienen realizando desde hace años y que nos indican que para mantener el ritmo actual de las actividades humanas se necesitan de 3’8 planetas Tierra. Pero este mismo indicador pone de relieve las propias desigualdades del sistema, pues los datos demuestran que el 80% de la población mundial tiene superávit ecológico, siendo solamente el 20% restante los que provocan el déficit ecológico en nuestro planeta. Evidentemente, este 20% está representado por los países industrializados y de mayor PIB. De ahí la necesidad de llevar a cabo cambios más allá del agotamiento de las fuentes de energía.

Por lo tanto, el mundo está abocado a cambiar, pues al agotamiento de las fuentes de energía tradicionales que han sostenido el sistema socio-económico vigente, se le ha de añadir la propia insostenibilidad medioambiental y una desigualdad entre naciones que lleva al límite los planteamientos éticos.

Ahora bien, es muy importante decir que el hecho de que el modelo vigente esté llegando a su fin no tiene porque ser una cuestión negativa o que deba de causar temor entre la población, sino que ha de ser entendido como una ventana de oportunidades para construir un nuevo sistema que corrija los problemas del anterior y permita una vida plena para toda la población mundial y para todas las especies que habitan la Tierra.

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