Encuentro de Cooperación Descentralizada «Transformando el mundo desde la acción»

Por Juan Manuel Mongelos voluntario y colaborador de Economistas sin Fronteras

Donostia, 22 de octubre de 2026 – El encuentro fue organizado por eLankidetza – Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad y la Coordinadora de ONGD de Euskadi en el Palacio Miramar de San Sebastián, con el propósito de destacar el valor de la cooperación descentralizada y reforzar la colaboración entre las administraciones públicas, la sociedad civil organizada y los agentes internacionales.  


Contexto y crisis del sistema de cooperación

El punto de partida fue la incapacidad del sistema de cooperación y ayudas para adaptarse a la realidad internacional actual. Se habló de una crisis de jerarquía, marcada por la pérdida de relevancia de Occidente y de sus ideas y valores, y de la ruptura de las relaciones clásicas donante/receptor y Norte/Sur globales. Ante ello, se planteó la necesidad de construir una nueva narrativa y una nueva gobernanza de la cooperación descentralizada, basada en un modelo compartido y diversificado. Una propuesta central fue usar el territorio como articulador de la acción para el desarrollo, actuando a la vez en lo macro y en lo micro. Para avanzar se propusieron tres ejes: construir sobre lo que ya existe, tejer alianzas sólidas y dotarse de nuevos instrumentos.


La práctica desde los territorios

La cooperación descentralizada cuenta con una trayectoria que le da fortaleza: la solidaridad incorporada a la política pública, una amplia red de alianzas y la capacidad de conectar los desafíos globales con la realidad local. Al mismo tiempo, convive con «tensiones creativas»: entre denuncia y anuncio, entre recursos movilizados y capacidad de comunicar transformaciones, entre horizonte de justicia global y arraigo local, entre autonomía y necesidad de compartir poder, y entre firmeza de principios y capacidad de diálogo. Se reafirmó que sigue siendo pertinente y que es necesario sostener los procesos políticos que la hacen posible, como el compromiso del 0,7 %, desde una mirada decolonial y feminista.

Se subrayó la importancia de pensar otras formas de cooperar aprovechando las capacidades ya instaladas, en un momento en que las agendas de cooperación están en riesgo. La agenda debe ser antirracista, anticapitalista, decolonial y feminista, y reforzar los procesos de la sociedad civil. También se denunció que la cooperación soporta filtros y requisitos adicionales que no se exigen a otras políticas públicas, y se destacó el papel global de la educación para la transformación. Espacio cívico y acción humanitaria

Se alertó sobre el aumento del autoritarismo, que se expresa en la criminalización de la ayuda humanitaria y en la normalización del sufrimiento humano; algunos países llegan a negar la acción humanitaria anteponiendo sus intereses nacionales. Se defendió replantear la acción humanitaria sin renunciar a los valores y principios que le dieron origen, recordando que las organizaciones humanitarias no pueden asumir las responsabilidades políticas de los Estados. Los problemas actuales se resumen en un clima hostil vinculado al triple nexo (humanitario-desarrollo-paz), la necesidad de reformar organismos como la ONU y la presencia de un lenguaje religioso mesiánico que justifica la violencia. Como respuesta se propuso la resistencia epistémica, profundizar en los valores y mantener los discursos críticos.


Agenda internacional y arquitectura multilateral

Este bloque contó con Aran Acha (UN Etxea), Aitor Pérez (ECOPER – Economistas de la Cooperación) y Javier Cortés, director de eLankidetza. El marco del encuentro partió de que los conflictos globales, las crisis humanitarias, los retrocesos en derechos humanos y el debilitamiento de la arquitectura internacional de cooperación han puesto de manifiesto la necesidad de repensar el papel y el futuro de las políticas de cooperación. A ello se suma que la cooperación descentralizada ha afrontado crecientes cuestionamientos y presiones en el Estado, con reducciones de financiación en algunos territorios y un mayor cuestionamiento de la labor de las ONGD. En este escenario, la reflexión se apoyó en el nuevo marco que ofrecen la Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global y la Ley de Cooperación y Solidaridad de Euskadi. Esto enlaza con varias ideas de la jornada: la crisis del orden multilateral y de la hegemonía occidental, la urgencia de reformar Naciones Unidas y el papel de los territorios como actores con voz propia frente al repliegue de los Estados.

 

 

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