Jornada de Yayo Herrero en Donostia

El Instituto de Derecho Cooperativo y Economía Social GEZKI organizó en el marco del máster de Economía Social y Solidaria una jornada abierta este pasado 7 de octubre con la presencia de la antropóloga y activista ecofeminista Yayo Herrero, quien ofreció una conferencia con el título “Metabolismos económicos para recomponer lazos rotos con la vida”. Economistas sin Fronteras estuvo allí.

Yayo es una mujer que nunca defrauda. Explicó por un lado la idea de que todos somos ecodependientes y por otro lado la idea complementaria de que todos somos interdependientes. Todas las personas estamos sujetas a los límites físicos del planeta, y todos y todas somos vulnerables en algún momento de nuestra vida. La infancia, la vejez, la enfermedad o la diversidad funcional nos vuelven vulnerables por lo que necesitamos de otros para sobrevivir. Las que mayoritariamente se ocupan de este trabajo del cuidado de la vida son las mujeres, sin embargo todos tenemos la obligación de hacernos responsables de estos trabajos de cuidados.

Su enfoque ecofeminista plantea la organización de nuestra sociedad buscando la sostenibilidad de la vida pues en estos momentos se está desarrollando una guerra contra ella. Es una batalla contra los recursos y la naturaleza, contra los derechos sociales y laborales, contra los vínculos y las relaciones, excluyendo a una buena parte de la sociedad de la posibilidad de vivir con dignidad. La economía social y solidaria, y muy especialmente el cooperativismo, es un antídoto contra esa guerra que se está produciendo.

Se marcó un rumbo claro, la apuesta de lo común como principio político, como principio organizador y sostenedor de la propia vida. Es necesario buscar un modelo alternativo al modelo económico tradicional que va en contra del sostenimiento de la vida. Es necesario buscar alguna solución y una posibilidad es la economía social y solidaria. Es necesario revertir los efectos nefastos de la economía tradicional generando unas formas de vida de las que nos sentamos orgullosas. Es una obligación que tenemos con las generaciones futuras. Como siempre unos argumentos que ilusionan y nos dan la esperanza de que otra economía es posible.

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