JORNADAS OTRA ECONOMÍA ESTÁ EN MARCHA V

El pasado 9 y 10 de marzo se celebró en Madrid la quinta edición de las jornadas de Economía Está en Marcha, organizado por la asociación Economistas sin fronteras. En ella pudimos disfrutar de un total de 4 charlas a lo largo de esos dos días. Uno podría decir que estas ponencias no tenían nada que ver una con la otra, lo que refleja la gran complejidad que requiere analizar la problemática de las sociedades de hoy en día y de los asuntos de desarrollo. Cada vez se ve más la necesidad de analizar los hechos desde una multidisciplinaridad o interseccionalidad de enfoques para entender las complejas realidades que nos rodean hoy en día.

La Agenda de desarrollo que marca los objetivos de desarrollo sostenible de 2030 también ha intentado captar este mensaje y marcar los objetivos desde esta complejidad. Esta nueva dirección reconoce la importancia que tienen ámbitos tan diversos como las finanzas, las políticas medioambientales, comerciales o migratorias para entender la sociedad global y desigual de nuestros días e intentar construir al menos un mundo que sea un poco más justo.

Para esto, además de establecer 17 objetivos principales firmados por 193 países, es muy importante también el concepto de coherencia de políticas públicas de desarrollo. A raíz de este concepto pueden surgir naturalmente muchas dudas, pero cabe recalcar que la coherencia de políticas no tiene que ser solo por parte de los gobiernos firmantes, que ya  se han comprometido a llevarlas a cabo, sino también por parte de las empresas, ya que estas han sido en numerosas ocasiones  las mayores vulneradores de derechos humanos. Aunque el rol de las empresas es cada vez más importante en la cooperación internacional y en la agenda de desarrollo, está por ver en qué modo se va a poder asegurar que la política empresarial es también coherente con los objetivos de desarrollo sostenible. Por ejemplo ¿quién va a poder controlar la actividad de las corporaciones y quién va a poder sancionar o exigir, por ejemplo, en el caso de que no se respeten los derechos humanos? Aunque la RSC puede tener impactos positivos, esa coherencia se tiene que mantener en el resto de la política empresarial y de momento, no parece que se hayan puesto muy en serio con este tema.

 

 

 

 

 

 

 

 

Me gustaría hacer un repaso de algunos de los 17 objetivos de desarrollo sostenible que 193 países se han comprometido a cumplir para el año 2030 y de las incoherencias que pueden surgir con el sistema internacional actual:

1. La lucha contra la pobreza se ha visto muy reforzado por la idea de que ésta era una generadora de conflictos armados, y esto suponía una amenaza para la seguridad global. Luego se ha visto que la realidad es más compleja que eso, pero digamos que en los últimos años ha sido el principal objetivo (algunos dirían el único) de la política de desarrollo.

Otro debate interesante es la definición misma de la pobreza y si el hecho de poseer más de 1,25$ al día quiere decir que ya uno no está en la pobreza extrema. Este objetivo también implica la reducción en más de la mitad del número de personas pobres en “todas sus dimensiones”.

Éste puede ser un objetivo perfectamente alcanzable, porque estamos en una etapa en la que hay más riqueza que nunca, pero en la que también hay más desigualdades que nunca. Por lo tanto, en una tendencia clara de un aumento de las desigualdades y una concentración de la riqueza, es difícil asegurar unas condiciones dignas de vida a los sectores más vulnerables de la población, quienes suelen ser las mayores víctimas del abuso de poder por parte de gobiernos, empresas o milicias.

2. Buena salud y bienestar. Se han hecho mejoras significantes en indicadores de salud sobre todo en países en vías de desarrollo, gracias a inversiones en los sistemas de salud nacionales. Aun así, los impactos del cambio climático y la contaminación se van haciendo cada vez más evidentes, y vemos como la salud de la población está cada vez más dañada en zonas urbanas o en áreas donde se están llevando a cabo actividades extractivas.

3. El acceso a la educación es otro aspecto en el que se han hecho importantes mejoras, pero se han realizado críticas a la calidad de ésta sobre todo en países empobrecidos. A esto se le añade la tremenda desigualdad de oportunidades que existe entre diferentes niños y niñas del mundo.

4. Igualdad de género. Las reivindicaciones de género se van haciendo más fuertes a nivel mundial y esto se ve reflejado también en las políticas públicas. Pero una de las críticas más fuertes del movimiento feminista ha sido al mismo sistema capitalista ya que esta se apoya en la “flexibilidad” del tiempo de las mujeres que le dedican al trabajo reproductivo y productivo. Además, es ya sabido que las mujeres se llevan en términos relativos, más trabajos precarios que los hombres.

5. Acceso al agua y saneamiento para todos. Esto puede ser muy contradictorio cuando las actividades de varias corporaciones suponen el uso de mucha cantidad de agua, y que éstas dejan precisamente sin acceso al agua a la población local. Por otra parte, la contaminación del agua por parte de empresas produce importantes daños en la vida de mucha gente.

6. Crecimiento económico, sostenido, inclusivo y sostenible, y trabajo decente para todas y todos. ¿Acaso es compatible el crecimiento económico con la sostenibilidad? Ya se ha visto que con el aumento del comercio y el aumento de la riqueza a nivel mundial, las emisiones de CO2 se han multiplicado en las últimas décadas.

7. Reducir las desigualdades. Aunque últimamente se haga mucho hincapié en el aumento de las desigualdades y el riesgo que esto supone sobre todo para la democracia, realmente se ha hecho muy poco para combatirlo. En una clara tendencia hacia la liberalización con el refuerzo de los programas de ajuste estructural, las desigualdades y la concentración del poder económico como político se van acentuando cada vez más.

8. Combatir el cambio climático y sus efectos. Se evita ir a la raíz del problema que no es otro que el todo poderoso concepto de crecimiento económico. Además los efectos de éste afectan más a los países o comunidades más vulnerables que no cuentan con los mismos instrumentos que Europa para hacerle frente.

9. Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos. A medida que se eliminan las barreras comerciales y va aumentando el comercio, la contaminación de los océanos también va en constante aumento. Y teniendo en cuenta que la cadena de producción mundial está cada vez más dividida, esto supone más transporte marítimo y aéreo.

10. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de ecosistemas. ¿Es esto posible con la lógica de maximización del beneficio y la explotación de recursos que nuestro modo de vida requiere?

11. Promover sociedades pacíficas y facilitar el acceso a la justicia para todas y todos. ¿Dónde queda el rol de la enorme industria armamentística y el de los gobiernos que regulan estas? ¿Dónde quedan las empresas que extraen recursos naturales y que de una forma u otra están envueltas en varias guerras civiles? ¿Cómo se entiende que ciertos países aumenten su gasto militar, habiéndose comprometido a cumplir los objetivos de desarrollo sostenible? ¿Cómo se entiende que se deje morir a la gente en el mediterráneo?

Con esta lectura crítica no quiero decir que los objetivos de desarrollo sostenible no sirvan para nada o que no deban salir adelante. Pero a mi juicio, el establecimiento de objetivos debería ser más realista. Y si de verdad se quiere tratar llegar a estos objetivos se tienen que plantear cuestiones de fondo, cuestiones estructurales que de momento no parece que se hayan cuestionado.

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