La agenda 2030. Por David López de Bizkaia

Ha sido la primera vez que asisto a una jornada de economistas sin fronteras y tengo que decir que me ha gustado. Me gustaría empezar diciendo que me ha parecido algo entretenido, puesto que había diferentes ponentes que ofrecían cada uno de ellos un punto de vista diferente. Después de cada ponencia, al darse la oportunidad de debatir es algo que aumenta el interés.

Por otro lado, tengo que decir que al haber tantos ponentes y estos mismos disponer de escaso tiempo para hablar algunas ideas no quedaban lo suficientemente claras. En mi opinión quizás se tendría que asignar a un menor número de ponentes para las charlas o intentar que estos abarquen menos ideas pero que queden explicadas a fondo.

Pasando a hablar del contenido de las charlas, tengo que decir que la que más me gusto fue la de Pablo Martínez. Su exposición sobre la democracia, y el reparto del poder me llamo la atención. Por el contrario, también tengo que decir que las charlas que menos me llamaron la atención fueron las que estaban ligadas a la filosofía. Estas charlas, quizás al tratarse de contenido filosófico son más difíciles de comprender y al disponer de poco tiempo para explicarlas puede resultar algo tedioso estar escuchando y no llegar a comprender que es lo que se está oyendo.

Volviendo a hablar sobre la charla de Pablo Martínez, intentare hacer una reflexión breve sobre su charla. Pablo, comenzó hablando sobre la agenda 2030, la cual habla sobre metas para los estados: mas derechos, igualdades, modelo económico sostenible… Aunque como dijo él no hace una propuesta de cómo va a cambiar la distribución del poder.

Es cierto que el poder está cambiando de manos públicas a manos privadas. Hoy en día, quien tiene el verdadero poder en este mundo globalizado son las grandes multinacionales. La democracia, consiste en que el pueblo elija a sus representantes para que velen por sus intereses cuando estén en el poder, pero si el poder no lo tienen esos representantes políticos sino que lo tienen las empresas privadas ¿Existe realmente la democracia?.

Creo que un ejemplo claro para ilustrar esta teoría, podría ser las llamadas “puertas giratorias”. Políticos que prestan determinados favores a compañías privadas y que al final de su carrera política son contratados como asesores en dichas empresas.

Esta práctica tendría que ser regulada y estar prohibida. Se tendrían que reformar las leyes e incluir una que no permita que aquellas personas que tengan un cargo público (en las altas esferas del gobierno o que sea un cargo importante) después de su carrera como político trabaje en empresas privadas que han estado relacionadas con el trabajo que ha realizado anteriormente.  Para finalizar esta pequeña reflexión, quiero expresar que en mi opinión el poder seguirá en manos de empresas privadas por mucho tiempo y que no se que podríamos hacer para cambiar este modelo de poder.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.