7 julio, 2021
Euskadi

Relatoría del taller «Zero Waste Digital para proyectos sostenibles»

Autora:  Maria Alejandra Guglielmetti es economista ítalo-chilena y voluntaria de Economistas sin Fronteras y de otras asociaciones italianas. En los últimos 20 años ha sido ejecutiva en una multinacional de tecnología y consultoría, investigando riesgos, impactos y novedades regulatorias ligadas a la digitalización. Ha sido consultora del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Organización Internacional del Trabajo.

 

Antes de abordar los contenidos del taller, vamos a intentar contextualizar el tema que nos reunió: ¿por qué es importante preocuparnos de los impactos del uso de herramientas digitales?

El uso cotidiano de las herramientas digitales en cualquier proyecto y/o actividad empresarial, así como en todos los ámbitos de nuestra vida (escuela, familia, amistades, salud, etc.), se nos presenta a menudo por parte de los medios de comunicación como la nueva panacea para reducir los impactos ambientales de nuestra forma de vivir en la tierra: reducimos los desplazamientos al poder trabajar y comunicarnos en tiempo real con cualquier parte del mundo, reducimos el uso de papel… Es más, la digitalización en la gestión ambiental sostenible es presentada como una necesidad. En este contexto, parece difícil argumentar que esta nueva forma de relacionarse y actuar tenga impactos ambientales negativos.

El análisis de la contaminación digital no parece estar en la agenda de muchas asociaciones medioambientales. Se ha difundido una actitud acrítica y determinista hacia los desarrollos en curso, que ve en la digitalización la respuesta a los daños causados por la propia evolución tecnológica: la tecnología resuelve los problemas que crea.

Aunque muchos/as investigadores/as se esfuerzan por analizar los riesgos e impactos de la digitalización, a nosotras, como individuas, nos resulta difícil comprender, tomar conciencia y actuar para reorientar el uso de la tecnología en beneficio de la comunidad solidaria. No se trata de rechazar la innovación. El reto es promover comportamientos conscientes y responsables.

 

¿Cómo intenta el taller responder a este reto?

El taller «Zero Waste Digital para proyectos sostenibles«, organizado por Economistas sin Fronteras en el marco del itinerario «Emprendiendo con mirada social» e impartido por dos activistas, Juliana Maruri Londoño y Paula Uscher, del movimiento Boicot al Plástico, responde de forma excelente a este reto. El compromiso diario del movimiento en la investigación y difusión de buenas prácticas nos ofrece experiencias y consejos para cambiar nuestros comportamientos y aprender a reducir los impactos ambientales de nuestros emprendimientos.

Juliana y Paula son fundadoras y activistas de Boicot al Plástico, un movimiento ciudadano que promueve activamente el rechazo al plástico innecesario o de un solo uso que se comercializa a diario. A partir del año 2020 comenzaron a explorar los impactos ambientales de la digitalización, desarrollando una serie de actividades y herramientas de difusión. Participaron en este taller profesionales españolas y sudamericanas, involucradas en la promoción de la economía solidaria e interesadas en adquirir conocimientos y herramientas para difundir conceptos, métodos y técnicas que contribuyan a la reducción del consumo digital.

Las participantes pusieron de manifiesto el desconocimiento bastante generalizado de los impactos en el medio ambiente de cada una de nuestras acciones cotidianas a través de las herramientas digitales, y esto incluso en el contexto de los proyectos de emprendimiento social. Esta preocupación ya había surgido en 2020 en el contexto del Festival ZeroP organizado por Boicot al Plástico, llevando al movimiento a comprometerse de forma activa y crítica con este tema. En este proceso fueron descubriendo que la desinformación se debe muchas veces a la voluntad política de no sacar a la luz estos temas, así como a la dificultad de llegar a la gente de forma clara, sencilla y eficaz. Juliana y Paula nos demostraron que es posible llegar a la gente y, en particular, que existen opciones para desarrollar nuestras iniciativas de forma respetuosa con el medio ambiente.

El taller se organizó en dos momentos importantes y especialmente eficaces:

  • Concienciar sobre el impacto medioambiental (huella digital) y destacar que se puede medir (consumo digital).
  • Ofrecer pautas para la gestión de proyectos de emprendimiento, proporcionando también una definición de conceptos técnicos básicos, accesibles a todas las personas, así como consejos sencillos sobre el uso de la tecnología.

Repasemos juntas los momentos clave de la reunión. El primer mensaje clave, el leitmotiv de toda la presentación, es tener en cuenta que depende de nosotras si nuestros proyectos y/o iniciativas empresariales tendrán un impacto positivo o negativo en la sociedad y en el planeta. Por lo tanto, podemos y debemos influir.

No vemos representadas en nuestras facturas de consumo energético las acciones «virtuales» cotidianas (los diversos clics, los correos electrónicos, los vídeos, las fotos, el almacenamiento, etc.), que desarrollamos a través de diferentes programas informáticos (software) a nuestra disposición. Ciertamente, pagamos por los objetos comúnmente llamados hardware (ordenadores, smartphone, terminales de pago, etc.) que invaden nuestras vidas (hogares, escuelas, oficinas). Pero, en general nuestro consumo digital tiene lugar en gran medida sin tener en cuenta los procesos que nos permiten interactuar con otros de forma virtual. También, muy a menudo, aceptamos acríticamente las constantes invitaciones a sustituir software y hardware por nuevas versiones que nos ofrezcan más rapidez, funcionalidad y velocidad.

En este contexto, la invitación es a tomar conciencia que tanto el hardware como el software son grandes consumidores de energía y, por tanto, de emisión de CO2, y más.

A la hora de evaluar los impactos del hardware, debe considerarse todo el ciclo de vida: la extracción de las materias primas, la producción de los objetos, su transporte, embalaje, uso y reciclaje, teniendo en cuenta que en este proceso intervienen muchas empresas en muchas partes del mundo. Cada fase contribuye en diferente medida a la generación de CO2.  La fase de extracción también es crítica por otras razones: la producción de hardware requiere el consumo de tierras raras (véase, por ejemplo, el litio), estas últimas denominadas «minerales de sangre». De hecho, su extracción tiene lugar sobre todo en los países empobrecidos, a menudo mediante la explotación de niños y otros métodos poco éticos.

En cuanto a los programas informáticos, las nubes, que no son tales, sino bases de datos físicas situadas en cualquier parte del mundo, son las que más deberían llamar nuestra atención. Son siempre más numerosas y potentes, funcionan las 24 horas del día, siete días a la semana, consumiendo grandes cantidades de electricidad. Para comprender mejor el impacto de las nubes, puede ser necesario añadir que todas nuestras acciones “virtuales” generan una cantidad muy grande de datos a nivel planetario que fluyen hacia sistemas interconectados para ser luego procesados mediante el uso de inteligencia artificial y máquinas inteligentes. Estas últimas, a su vez, devuelven la información de la comunidad de individuos a fines de negocio. Estos ciclos contribuyen de forma encubierta a la emisión de CO2 de forma continua.

“Consumimos energía cuando cargamos los dispositivos, pero sobre todo cuando navegamos en ellos”. Podemos medir el impacto del CO2 de nuestros tuits, vídeos, búsquedas, comentarios y correos electrónicos. En el mundo de las herramientas digitales, el correo electrónico (como Whatsapp) es el mayor factor de emisión de CO2. Tengamos siempre presente que miles de millones de personas participan en este proceso a nivel planetario sin descanso. Recordemos también que cuando nuestros dispositivos están apagados alguien sigue procesando nuestros datos.

Los impactos no pueden eliminarse, pero podemos y debemos reducirlos. En primer lugar, además de la necesaria atención a nuestras acciones individuales (eliminación de tuits, mensajes, correos electrónicos, fotos y vídeos inútiles), cualquier nueva iniciativa empresarial debe incluir en el plan del proyecto el componente de impacto ambiental del uso de la tecnología. En este proceso se identifican y evalúan distintas opciones estratégicas que permitan minimizar el impacto medioambiental al tiempo que se garantiza la eficiencia y la eficacia del proyecto.

Una vez aclaradas la misión, los objetivos y los resultados esperados de la iniciativa empresarial, las preguntas a las que hay que dar respuesta en el plan de desarrollo son las siguientes:

  • Hardware: cuántos y cuáles necesitamos realmente (ordenadores, terminales de pago, teléfonos…).
  • Software (programas informáticos): cuántos y cuáles necesitamos realmente (sistemas de gestión, contabilidad, edición de contenidos…).
  • Qué dinámicas necesito para sacar adelante el proyecto: videoconferencias, transmisiones directas, documentos compartidos…
  • Cómo me daré a conocer, dónde están mis clientes: página web, tienda física…
  • Cuál es mi estrategia de marketing: redes sociales, email marketing, estrategia de contenidos…

Para ello, Juliana y Paula nos dan consejos para minimizar el impacto medioambiental al tiempo que se garantiza la eficiencia y la eficacia del proyecto:

  • Hardware: si estableces criterios de compra basados en tus necesidades obtienes como resultado reducir el coste de compra de los equipos, el gasto de electricidad y la cantidad de desechos electrónicos.

Consejos: Compra solo lo necesario, privilegiando los equipos reacondicionados, y elige dispositivos con partes intercambiables para reducir los costes de reactualización. Además, opta por dispositivos periféricos (por ejemplo, ratón o teclado) con cable.

  • Baterías: la durada de nuestros dispositivos depende de una buena gestión.

Consejos: Respeta las zonas de carga (entre el 30-80%), es decir, carga tus dispositivos cuando están al mínimo y evita de llegar a tope; evita ponerlos al sol o fuentes de calor; desconecta el dispositivo una vez cargado, así como el cargador del enchufe cuando termines de cargar; y no enciendas tu dispositivo cuando lo estés cargando.

  • Página Web: una buena gestión constituye el factor de éxito central para mejorar la experiencia del usuario, el posicionamiento web, la tasa de conversión y el posicionamiento de marca. Una estrategia que haga que “nuestra tarjeta de visita” sea ligera, accesible y rastreable nos permite reducir significativamente el espacio utilizado y, por tanto, el consumo de energía.

Consejos: Privilegia los servidores verdes localizados ahí donde se encuentra la mayoría de tus usuarios; optimiza el SEO (motores de búsqueda), es decir, todas aquellas actividades destinadas a mejorar el posicionamiento de un contenido presente en un sitio web, por parte de los rastreadores de los motores de búsqueda; reduce el número de vídeos cargados en la página (a ser posible no más de uno); comprime las imágenes y los vídeos lo máximo posible; no fuerces nunca a los usuarios a ver un vídeo; evita las animaciones; y favorece la aplicación de «modos oscuros» (visualización grafica).

  • Marketing y Comunicación: para fidelizar a la clientela hay que ofrecer un contenido de alta calidad, incluso si es menos frecuente.

Consejos: Desarrolla estrategias personalizadas, priorizando la calidad sobre la cantidad, ofreciendo contenidos interesantes y prácticos para tus usuarias/os.

  • Email: ¡Se envían más de 64 millones de mails innecesarios cada día!

Consejos: Para reducir el tráfico, evita distracciones y emplea el tiempo de forma eficiente:  firma únicamente los nuevos correos y no las respuestas; no reenvíes cadenas; limita los remitentes; cambia archivos adjuntos por links; elimina los emails que no necesitas; cancela suscripciones a newsletters que no lees; y desactiva las notificaciones por email.

  • Almacenamiento: ¡Un terabite (1000gigas) en la nube emite unos 2,7kg de CO2 por año!

Consejos: Para reducir el coste de almacenamiento en la nube, centraliza la información y mejora tu seguridad: elimina correos y archivos innecesarios de los discos locales y virtuales; no dupliques archivos; elige proveedores que usen energía verde; y usa la nube para almacenar archivos de uso compartido.

 

Conclusiones

La aceleración de la transición digital impulsada por la UE, que trae consigo el desarrollo y la difusión constante de nuevos dispositivos y soluciones digitales, seguirá exigiendo la recopilación continua de mejores prácticas que nos permitan reducir el consumo digital de nuestras iniciativas empresariales. Los mensajes y las herramientas adquiridas durante el taller deberán actualizarse de forma permanente. También será necesario fomentar la máxima difusión y reforzar los esfuerzos de movilización para que la transición se apoye en acciones públicas de información y educación. Evitemos que los gobiernos trasladen la responsabilidad del consumo digital a los individuos y a los movimientos, como ocurrió con el reciclaje de residuos.

El movimiento Boicot al Plástico nos proporciona una serie de informaciones muy útiles y necesarias para la gestión de nuestras iniciativas. Se nos invita a profundizarlas y posiblemente a enriquecerlas a partir de nuestras experiencias. Al esfuerzo individual hay que asociar el compromiso colectivo.

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