Sembrar valores para emprender: crónica desde Iurreta

Hay mañanas que empiezan como cualquier otra y terminan abriendo ventanas inesperadas. Eso ocurrió recientemente en Iurreta, en pleno Durangaldea, donde un grupo de profesoras y profesores de Formación Profesional —especialistas en FOL, EIE y áreas vinculadas al emprendimiento— se reunió para algo más que una formación: repensar cómo acompañan a su alumnado en la creación de proyectos propios.

La sesión se enmarcaba en la metodología MAE (Metodología de Apoyo al Emprendedor), que insiste en algo que a veces se olvida: emprender no es solo diseñar un plan de negocio, sino también comprender motivaciones, gestionar emociones, construir relaciones y, en definitiva, situar a las personas en el centro. Por eso Tknika invitó a Economistas sin Fronteras (EsF), organización que lleva más de dos décadas promoviendo en Euskadi una economía más justa y solidaria.


¿Quién forma a quienes forman?

Ane, técnica de EsF Euskadi, abrió la jornada con una pregunta sencilla: ¿qué significa emprender desde la Economía Social y Solidaria (ESS)? Su respuesta fue una invitación a mirar la economía desde otro lugar: uno donde la cooperación pesa más que la competencia, donde el impacto social importa tanto como la rentabilidad, y donde los proyectos se construyen desde el respeto al entorno y a los derechos humanos.

La ESS, explicó es una forma de entender la actividad económica que ya está presente en cooperativas, asociaciones, empresas sociales y redes como REAS Euskadi o el Ekonopolo de Bilbao. Y es, sobre todo, una oportunidad para que el alumnado de FP imagine futuros laborales más amplios y diversos.

De la teoría a la vida real

Tras la parte teórica, llegó lo que EsF llama una “acción puente”: un testimonio que conecta ideas con experiencias reales. Y ahí entró en escena Natalia Pérez Burgos, creadora audiovisual, emprendedora migrante y cofundadora de Koalak Studios.

Natalia empezó hablando de la “Mini Nati”, aquella joven argentina de 17 años que soñaba con viajar, con crear, con vivir de la cultura. Contó cómo dejó un empleo estable para mudarse a Bilbao, cómo su madre —su principal red de apoyo— confió en ella incluso cuando el camino parecía incierto. Y cómo, dos décadas después, ha construido una vida plena: una familia, una red de amistades, una empresa y recientemente su niñe nacida en la ciudad que un día soñó conocer.

Su relato no era solo inspirador; era profundamente honesto. Habló de los riesgos, de las dudas, de la precariedad inicial de quienes empiezan a crear contenido cuando nadie entiende muy bien qué significa hacerlo. Comenzó a grabar vídeos con recursos mínimos, pero con una enorme dosis de creatividad y constancia. Y poco a poco, una comunidad fiel empezó a crecer al otro lado de la pantalla.

Koalak Studios: cuando la creatividad se convierte en empresa

En 2016 nació Koalak Studios, un estudio que combina diseño, audiovisual y narrativas digitales. Lo que empezó como un proyecto pequeño se convirtió en una empresa que trabaja con marcas, entidades públicas y organizaciones privadas. Su objetivo no es solo producir contenido, sino conectar personas, contar historias y acompañar procesos creativos.
Con los años, el equipo se amplió, incorporando talento joven y apostando por la formación interna. Natalia insistió en algo que resonó especialmente entre el profesorado presente: “nadie emprende solo”. Su empresa creció gracias a la comunidad, a las redes de apoyo y a la confianza mutua. Un mensaje que encaja de lleno con los valores de la ESS.

Stream Factory: un salto hacia el futuro

La pandemia, lejos de frenar su impulso, abrió una nueva puerta. En un momento en que la distancia obligaba a reinventar la comunicación, Natalia y su equipo crearon Stream Factory, un proyecto que combina tecnología, creatividad y vocación social. Su idea es sencilla y ambiciosa a la vez: democratizar el acceso a la creación digital y acompañar a cualquier persona —jóvenes, emprendedoras, asociaciones, centros educativos o personas mayores— en el desarrollo de sus ideas.

Stream Factory funciona como una aceleradora de talento y un espacio de innovación social. Ofrece herramientas, formación y acompañamiento para que cualquiera pueda producir contenido, aprender a comunicar y explorar nuevas profesiones digitales. Su visión es replicable, abierta y profundamente comunitaria.

¿Y qué se llevan quienes enseñan a emprender?

La sesión terminó con un intercambio vivo entre el profesorado. Muchos reconocieron que, aunque enseñan emprendimiento, rara vez tienen la oportunidad de escuchar historias tan cercanas y transformadoras. Otros destacaron la importancia de mostrar referentes diversos al alumnado, especialmente mujeres migrantes que han construido proyectos sólidos desde la creatividad y la cooperación.

La ESS, comprendieron, no es un tema más del temario: es una manera de ampliar horizontes. Y Urratsbat, con su red de apoyo, sus oficinas, sus talleres y su acompañamiento personalizado, es un terreno fértil para que estas ideas germinen en proyectos reales.

Una mañana que deja huella

Cuando la sesión terminó, algo había cambiado. Era la sensación de haber conectado con una historia que habla de confianza, de comunidad y de la posibilidad de emprender sin renunciar a los valores. Porque, al final, formar a quienes forman es sembrar en muchos lugares a la vez. Y en Iurreta, aquella mañana, la semilla de la Economía Social y Solidaria encontró tierra fértil.

 

<< Últimas noticias de Delegación Euskadi

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.