Somos seres relacionales. Aitzol Arrieta de Bizkaia

Hoy os dejamos con el comentario de Aitzol sobre la charla que realizó Alicia García Ruiz  en la mesa redonda sobre "Repensando nuestro modelo de sociedad"

 

Como el famoso dicho dice, el ser humano es un animal social; dicha naturaleza crea relaciones de poder que se exponen de distintas formas, como pueden ser el género, la clase social, la etnia, la cultura… 

Ante tales discriminaciones, la fraternidad ofrece un modelo de relación inter pares que no entiende de diferencias superficiales referentes al espíritu humano. Este espíritu, definido por Hegel, nos hace entender que la humanidad y su esencia deben ser entendidos en su conjunto, y no como unidad de individuos que sirven a sus propios intereses. Los intereses que surgen a raíz de la vida pública y política deben ser de interés común, aunque deben salvaguardar la libertad individual.

Esta dicotomía entre libertad y fraternidad ha sido presentada como incompatible y usada como argumento en la sociedad contemporánea por los más reaccionarios y liberales. Estos últimos, han esgrimido como parte de la argumentación de que la prosperidad económica solo es  posible a través de la desigualdad estructural y la libertad incondicional. El liberalismo mercantiliza lo inimaginable, llegando a los extremos de ponerle un precio a la vida humana. Esta concepción de la vida choca de frente con la ética kantiana. Este filósofo afirmaba que el humano no debe convertirse en un mero intermediario entre la persona y su objetivo, si no que debe ser el fin mismo. 

Por otra parte, el ser humano nada más nacer es un ser vulnerable que se expone a la inmensidad del mundo. Debido a la insuficiente capacidad para sobrevivir del ser humano al nacer, le lleva a la necesidad de un prolongado proceso de socialización y culturización que propicia un sentimiento de protección en la comunidad.    El ser humano siempre se encuentra solo ante las adversidades que este diverso mundo puede obligarlo a afrontar.  Ante esto, es obvio que el sustento social que otros iguales pueden ofrecerle, es fundamental para el desarrollo humano.  Por lo tanto, la fraternidad no solo relaciona si no que protege a iguales entre si. 

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