El pasado 19 de enero de 2026, Economistas sin Fronteras visitó el Centro CPES Hnos. Larrinaga BHIP, en pleno centro de Bilbao, para impartir dos sesiones formativas a las alumnas de Peluquería y Estética. Dos grupos jóvenes, entre 20 y 25 años, que se preparan para profesiones profundamente vinculadas al cuidado, la creatividad y el trabajo con personas. Precisamente por eso, hablar con ellas de Economía Social y Solidaria (ESS) y de la realidad de las mujeres migradas tenía un sentido especial.
La formación, impartida por nuestra técnica Ane, buscaba acercar conceptos económicos que a menudo se perciben como lejanos o demasiado técnicos. El objetivo era claro: mostrar que la economía no es solo números, empresas o mercados, sino un sistema que atraviesa la vida cotidiana, las oportunidades laborales y las desigualdades que afectan a colectivos concretos. Para reforzar ese enfoque vital, la sesión contó también con una “actividad puente” a cargo de Natalia Pérez Burgos, emprendedora cultural y mujer migrante, que compartió su trayectoria personal.
Un centro con historia y mirada emprendedora
El Centro Hermanos Larrinaga lleva desde 1966 formando profesionales de la imagen personal. Fundado por Juan y Eusebio Larrinaga, ambos con una larga experiencia en peluquería, estética y fabricación de pelucas, el centro ha mantenido siempre una vocación innovadora. Desde 2004, la nueva generación —Itxaso e Iker Larrinaga— ha impulsado un proyecto educativo basado en metodologías activas y en el fomento del emprendimiento.
Su iniciativa “Desarrollo de la cultura emprendedora integral” encaja de forma natural con la propuesta de Economistas sin Fronteras: formar personas capaces de emprender con valores, comprender el impacto social de su trabajo y participar en la transformación de su entorno. Por eso, esta sesión no fue un añadido aislado, sino una pieza más dentro de un proyecto educativo que apuesta por la creatividad, la iniciativa y la conciencia social.
¿Qué es para vosotras la economía? esa fue la pregunta
Las respuestas espontáneas permitieron abrir un diálogo sobre la economía como ciencia que gestiona recursos limitados para satisfacer necesidades humanas. A partir de ahí, Ane invitó a reflexionar sobre qué necesidades son realmente importantes, si son iguales para todas las personas y cómo se relacionan con los límites del planeta.
Este punto fue clave para desmontar la idea de que la economía es solo producción y consumo. Las alumnas descubrieron que también tiene que ver con el afecto, la participación, la identidad, la libertad, y con todas esas tareas invisibles que sostienen la vida pero que el mercado no reconoce.
Mirar el sistema económico desde dentro
Para comprender por qué la ESS propone un cambio de paradigma, Ane explicó primero las bases del capitalismo neoliberal: unn sistema que no solo organiza la economía, sino también nuestra forma de vivir: rapidez, consumo constante, obsolescencia programada. Ejemplos como el ciclo de vida de un móvil —desde la extracción de minerales hasta su desecho en vertederos electrónicos del Sur Global— ayudaron a visualizar las consecuencias ambientales y sociales de este modelo. También se abordaron las desigualdades económicas, la desaparición del comercio local y la enorme huella ecológica de los países europeos.
Uno de los momentos más significativos fue el análisis de la economía de los cuidados. Ese trabajo doméstico y de atención —limpiar, cocinar, cuidar de mayores o menores— que no se nombra, no se mide y no se remunera, pero que sostiene la vida. Comprender que este trabajo podría representar casi el 40% del PIB si se contabilizara permitió poner en valor tareas que recaen mayoritariamente sobre las mujeres.
La Economía Social y Solidaria: otra forma de hacer economía
Ane presentó los principios de la Economía Social y Solidaria, un movimiento que pone en el centro la vida, la sostenibilidad y la justicia social. Sus valores —trabajo digno, cooperación, equidad, compromiso con el entorno, sostenibilidad ecológica— mostraron a las alumnas que es posible emprender y trabajar desde otros marcos.
La ESS dejó de ser un concepto abstracto cuando se mencionaron ejemplos cercanos: Goiener en energía, Fiare en banca ética, Emaús en inclusión social, Labore en comercio ecológico. Iniciativas reales que demuestran que otra economía no solo es posible, sino que ya existe.
La experiencia vital de Natalia Pérez Burgos
La sesión culminó con su intervención, cuyo testimonio conectó de inmediato con las jóvenes. Llegada desde Argentina en 2001, Natalia relató cómo su deseo de viajar, su pasión por la música y el apoyo de su madre la trajeron a Euskadi con solo 17 años. Desde entonces, ha estudiado, trabajado, formado una familia y creado su propia empresa: Koalak Studios, un proyecto audiovisual con fuerte compromiso social.
Natalia habló de los desafíos de ser mujer migrada, de las vulneraciones de derechos que sufren muchos colectivos y de la importancia de que alguien crea en ti. Su historia permitió aterrizar la ESS en la vida real: cómo un modelo económico más justo puede abrir caminos y generar oportunidades.
Una mañana que siembra conciencia
La sesión en Hnos. Larrinaga fue mucho más que una clase. Fue un espacio de reflexión, de escucha y de descubrimiento. Las alumnas participaron activamente, compartieron experiencias y comprendieron que la economía también habla de ellas: de su trabajo, sus cuidados, sus sueños y sus futuros posibles.
Economistas sin Fronteras seguirá construyendo estos espacios, convencidas de que la transformación social empieza aquí: en un aula, en una conversación, en una historia que inspira.
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