XXI Ciclo de Cine Foro – Renta Básica o derecho a la dignidad – Reseña debate

Continuamos la serie de debates en el marco del XXI Ciclo de Cine Foro con la discusión „Renta básica o el derecho a la dignidad”, realizada el pasado 12 de noviembre. Esta vez el foco se puso sobre el tema de la renta básica universal (RB), sus oportunidades y su respectiva financiación. Para anclar el debate en el contexto español, se analizaron los fallos del ingreso mínimo vital (IMV) y las condiciones necesarias para dar el salto hacía una renta básica de ciudadanía, universal, automática e incondicionada. Para ello, contamos con las intervenciones de: Eloísa del Pino, científica titular del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC; Juan Gimeno catedrático de economía aplicada de la UNED y fundador de Economistas sin Fronteras y Ana Sagaseta, miembro de Oxfam Intermon y la Plataforma por la Justicia Fiscal.

La sesión inició con los aportes de Eloísa acerca de los vacíos existentes en nuestro sistema de protección social que, si bien funciona relativamente bien en algunas políticas, es deficiente en cuanto a la protección contra la pobreza. El IMV se ha puesto en marcha por la urgencia derivada del hambre de la pandemia, pero lamentablemente no está logrando su cometido. Entre sus más notorias deficiencias están la complejidad de la solicitud y los largos tiempos de espera para la comprobación de los requisitos, lo cual ha ocasionado que muchas personas que califican para recibirlo todavía no puedan acceder a él. A esto se le suma la incompatibilidad con las rentas mínimas que existen en las comunidades autónomas, por lo cual es necesario que estas se adapten y complementen al IMV.

Juan destaca que la implementación del IMV demuestra que ya no se discute la necesitad de una renta mínima para personas que están en grave necesidad. Aun así, el IMV es incapaz de solventar la urgencia actual eficientemente, porque estamos en un sistema “que no pone un colchón para amortiguar el golpe, sino que una vez caída la persona se le pone el colchón”. Sería más lógico poner el colchón antes y esa es la idea de la RB. Mientras la RB es universal, incondicional e indefinida, el IMV es focalizado (solamente para personas que están en extrema pobreza), condicionado (hay que cumplir requisitos) y temporal (se recibe mientras se esté en mala situación). Una RB sería una figura más eficiente que una renta condicionada, pues por sus características podría superar los fallos de la última. Igualmente, la RB ayudaría a sustituir la maraña de subsidios del actual sistema y representa el derecho a una cuantía mínima que garantiza una vida digna para todas y todos. Estudios demuestran que una RB no desincentivaría el esfuerzo laboral y no es incompatible con otros ingresos, ya que el “exceso” de renta de aquellos en mejores condiciones se descontaría vía impuestos.

Una RB se puede financiar con impuestos justos y progresivos en función de la capacidad de cada uno, argumenta Ana. Para ello, necesitamos una reforma en el sistema tributario que garantice una justicia fiscal, es decir, una recaudación progresiva, equitativa y suficiente a través de la contribución de todas las personas en función de sus capacidades económicas. Actualmente, el peso de la recaudación recae desproporcionadamente sobre las familias españolas y no sobre las empresas. Ante ello se propone dotar de mayores recursos a los gestores fiscales, realizar ajustes al impuesto sobre la renta y hacer efectivo el impuesto al patrimonio para contener la desigualdad. Con el fin de conseguir recursos adicionales que financien políticas sociales como la RB, hay que focalizar la recaudación en sectores económicos que están fuertemente digitalizados y que se encuentran infragravados. También debemos condicionar el apoyo estatal a las empresas con comportamiento fiscal responsable: pagan impuestos, no están desviando dinero a paraísos fiscales, etc.

Panelistas y participantes tuvieron la oportunidad de reflexionar acerca de la necesidad de una RB para las mujeres a través del video de Ana Barbel, mostrado durante la sesión. Ya que las mujeres padecen injusticias materiales (brecha salarial, alto desempleo y precariedad laboral) y simbólicas (dificulta de acceder a puestos de decisión y segregación horizontal), una RB les otorgaría una seguridad material básica para evitar la pobreza y les permitiría plantearse su propia vida y futuro. Barbel se refiere a esto como la oportunidad de emprender y realizar proyectos creativos. 

La RB es un tema que seguirá dando de que hablar y aunque su implementación es factible, requiere de voluntad política y movilización ciudadana. Ante la inquietud sobre posibles efectos adversos, los panelistas afirman que se requerirán revisiones periódicas, como en toda política, para ajustarla a las necesidades y limitaciones. Ya vivimos en un sistema que no garantiza el disfrute pleno de los derechos humanos. ¿Podemos ir a peor? Si bien la RB no es la solución a todos los problemas que nos afligen, merece la pena probar. De la mano de otras políticas nos ofrece la posibilidad de tener calidad de vida. El derecho a la dignidad es tener la capacidad de poder elegir la vida que queremos vivir, poder desplegar nuestro potencial humano. 

A quienes no pudieron asistir al debate, te dejamos el video aquí. 

Después de verlo, agradeceríamos que cumplimentaseis esta encuesta.

¡Muchas gracias!

 

 

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