Economía para cambiar el mundo: jóvenes, ideas y debates en marcha

En una sala rebosante de energía y compromiso, estudiantes, profesorado y personas activistas se reunieron recientemente en una mesa redonda que, más que un debate, fue una especie de laboratorio de ideas.
    ¿El objetivo? Empezar a dar forma a las próximas Jornadas de Economía Crítica que se celebrarán en Bilbao en 2026 y seguir tejiendo redes que mantengan viva una forma alternativa de entender la economía: más humana, más cercana, más crítica.
   Se habló de futuro, de desigualdades, de universidad, de juventud, de cómo resistir en un mundo que a menudo nos empuja a competir en vez de cooperar.


Trabajando por una economía más crítica

El encargado de abrir la sesión fue Miguel Virizuela, del Departamento de Economía Aplicada, que explicó que este encuentro no era solo una charla más, sino “el comienzo de algo más grande”: un paso adelante hacia la construcción de las Jornadas de Economía Crítica del año próximo. En esta ocasión, la conversación giró en torno a una idea muy potente: cómo consolidar espacios duraderos para repensar la economía desde enfoques más inclusivos, diversos y transformadores. En la mesa se sentaron tres perfiles muy distintos pero complementarios: Paula Rodríguez Modroño, docente e investigadora de economía feminista; Juan Barredo, profesor y activista que forma parte de la organización de las futuras jornadas; y Garikoitz Martin, estudiante de Economía en Sarriko y miembro del grupo Ekonomia Kritiko


Paula: tejiendo redes desde la economía feminista

Con un largo recorrido académico, Paula Rodriguez Modroño, contó cómo la Asociación de Economía Crítica (AEC) surgió en los años 80 a raíz de unas jornadas en Madrid, y cómo desde entonces han tratado de mantenerse activas pese a las dificultades que enfrentan quienes se salen del molde de la economía convencional. Su intervención fue un repaso apasionado por los esfuerzos que se han hecho desde la AEC para mantener vivas las Jornadas de Economía Crítica, pero también otros espacios clave como la revista Economía Crítica o los Congresos de Economía Feminista.

Comentó que una de las grandes fortalezas de estas iniciativas es su capacidad de integrar distintos enfoques: economía feminista, postkeynesiana, marxista, ecológica, histórica… “Nos une la voluntad de comprender la economía no solo desde las fórmulas, sino desde la realidad de la gente”, señaló. También destacó la importancia de ampliar la base de participación más allá del mundo académico, tendiendo puentes con asociaciones, movimientos sociales y estudiantes.

Y añadió que uno de los grandes retos es garantizar el relevo generacional y mantener vivas estas redes sin caer en la rutina ni en la desconexión con la realidad social. Y para eso, insistió, hay que cuidar también los canales de divulgación, traducir el conocimiento académico a lenguajes más accesibles y abrir puertas a nuevas generaciones


Juan: preparar un congreso útil para la sociedad

Después tomó la palabra Juan Barredo, quien se encargará de coordinar las Jornadas de 2026. Su intervención, salpicada de humor y referencias muy cercanas al mundo estudiantil, giró en torno a los retos de organizar un congreso que no sea simplemente “una suma de ponencias”, sino una verdadera experiencia colectiva.

Subrayó dos ideas clave: que la economía crítica no es solo una crítica al sistema, sino también una propuesta de alternativas; y que las jornadas deben ser útiles, no solo para quienes investigan, sino para quienes viven en carne propia las desigualdades que la economía tradicional muchas veces ignora. También destacó el rol fundamental del estudiantado y los movimientos sociales: “No basta con llenar un autobús de jóvenes para hacer bulto. Hay que darles voz, protagonismo y espacios reales de participación. Si no, repetimos los esquemas que criticamos”.

Además, planteó algunas fórmulas para que el congreso sea más dinámico: talleres participativos, sesiones pensadas para debatir (no solo exponer), y una planificación previa que permita implicar a más actores desde mucho antes del evento.


Garikoitz: la economía que se enseñe, la que se necesita

La intervención de Garikoitz Martin fue probablemente la más directa y vibrante. Como estudiante de economía, denunció que la formación que reciben está “muy alejada de la realidad”, basada en fórmulas y modelos abstractos que muchas veces no ayudan a entender el mundo. “La gente llega a la universidad con ganas de comprender cómo funciona la economía, y sale frustrada”, resumió.

Por eso, junto a otros compañeros, ha reactivado el grupo Ekonomia Kritikoko Taldea. Su objetivo: generar espacios de reflexión colectiva, compartir libros y artículos, y sobre todo, conectar el análisis teórico con la acción práctica. “De nada sirve leer cuatro horas al día si luego no actuamos. La crítica al capitalismo tiene que servir para cambiar cosas”.

Garikoitz subrayó también que los problemas que afectan a la juventud —la vivienda, la precariedad, el futuro incierto— son temas profundamente económicos, y que eso hace que cada vez más jóvenes se interesen por repensar el sistema.


Lo que salió de los grupos de trabajo:

Grupo sobre «cómo construir asociaciones que duren en el tiempo»

Se reflexionó sobre cómo garantizar la sostenibilidad del asociacionismo crítico. Se habló del “publish or perish” que impera en la academia, y de la importancia de tener revistas propias que permitan publicar desde enfoques críticos sin renunciar al reconocimiento institucional.

También se debatió sobre la necesidad de facilitar el relevo generacional, fomentar la divulgación, hacer más accesibles los contenidos y promover espacios de encuentro entre generaciones. En palabras de una participante: “Si no traducimos nuestras ideas en un lenguaje comprensible, nos quedamos hablando entre nosotras.”

Grupo sobre «el papel del estudiantado»

Este grupo compartió una sensación común: la economía que se enseña muchas veces no conecta ni con la realidad ni con las preocupaciones del alumnado.

Se propusieron ideas para acercar la economía crítica a más gente joven:  actividades festivas hasta talleres en institutos o FP, pasando a formatos más horizontales donde estudiantes, docentes y colectivos sociales puedan hablar de tú a tú.

También se insistió en que para motivar al estudiantado hay que hablar de sus problemas reales: vivienda, universidad pública, desigualdad… Y hacerlo en un lenguaje que invite a participar, no que eche para atrás.

 
Grupo de cómo «organizar un congreso realmente crítico»

Puso el acento en identificar temas clave desde la base, invitando a colectivos a proponer sesiones y asegurando coherencia entre las comunicaciones.

Se valoró especialmente la figura de los talleres como espacio donde movimientos sociales y academia puedan dialogar sin jerarquías. Se sugirió una llamada específica a talleres con antelación suficiente.

Advertencia de que un congreso transformador no se improvisa en dos días. Requiere un trabajo continuado de meses para construir temáticas, invitar a perfiles adecuados y organizar espacios de debate reales. Se planteó incluso que cada ponente cuente con un/a discutidora que anime la conversación y evite monólogos.

Las pausas y los espacios no programados pueden ser momentos clave para generar relaciones, compartir ideas y fortalecer comunidad. Se propuso aprovechar estos momentos para fomentar la reflexión colectiva.


Un proceso abierto, una invitación en marcha

Las Jornadas de Economía Crítica de 2026 están aún lejos en el calendario, pero ya han empezado a tomar forma. Y lo están haciendo de la mejor manera: con voces diversas, desde abajo, con ganas de construir espacios que no sean sólo para expertos, sino para quienes quieran entender y transformar la economía desde otra mirada.

Este artículo es una invitación a sumarse al proceso. Desde donde estés, con lo que puedas aportar. Porque la economía no es cosa solo de economistas: es cosa de todas las personas.

                                          >>> Volver al Resumen general

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.